Un eclipse es un fenómeno por el cual un astro "desaparece" de la vista. Los más populares son los de Sol
y de Luna, aunque hay otros en la naturaleza como los eclipses estelares.
Los eclipses de Sol y de Luna se producen cuando tanto la Luna como el Sol se encuentran "cerca" de alguno
de los 2 nodos lunares.
Los nodos son los puntos donde se cruzan las órbitas de la eclíptica
(órbita de la Tierra alrededor del Sol) con la órbita de la Luna alrededor de la Tierra.
Ambas órbitas no se encuentran en un mismo plano sino que están inclinadas unos 5° una respecto de la otra.
Si la Luna y el Sol están cerca del mismo nodo, la Luna oculta total o parcialmente al Sol y ocurre un eclipse de Sol.
Si están en los nodos opuestos, la Luna pasa por el cono de sombra de la Tierra
(que es exactamente opuesto al Sol, como cualquier sombra) y el eclipse es de Luna.
En las zonas donde la sombra de la Luna llamada "umbra", o su prolongación
llamada "antumbra" tocan la Tierra, se podrá ver un eclipse Total o Anular de Sol según sea el caso.
En un eclipse total, el Sol está completamente ocultado por la Luna.
En las regiones adyacentes a la umbra, la Luna oculta al Sol parcialmente generando una zona de "penumbra".

En un eclipse anular, la Luna se ve inmersa dentro del disco solar y sólo puede verse
un anillo brillante alrededor del contorno oscuro de la Luna.
En las regiones adyacentes a la antumbra, domina la penumbra, donde de la Luna oculta parte del Sol.

Los observadores que se encuentren en la penumbra apreciarán un eclipse parcial,
con diferentes grados de oscurecimiento dependiendo de las condiciones del eclipse.
A medida que estos astros se mueven, la umbra/antumbra “barre” la superficie terrestre a lo
largo de una franja donde se puede apreciar el eclipse total/anular de Sol.
Los observadores ubicados a lo largo de esta franja de centralidad podrán ver el eclipse total/anular.
La penumbra también barre parte de la superficie terrestre dejando una región
mucho más extensa donde puede verse un eclipse parcial.

Como dijimos, un eclipse de Sol puede ser total, anular o parcial. Todos ellos tienen una probabilidad de ocurrencia muy parecida. El 27% de los eclipses de Sol son totales, el 33% son anulares y el 35% son parciales. El 5% restante de los eclipses de Sol corresponde a eclipses híbridos, que consisten en una combinación de eclipse anular y total, dependiendo de la posición del observador sobre la Tierra.

La ocurrencia de un eclipse de Sol no es excepcional y son tan frecuentes como los de Luna.
En realidad un poquito más. La diferencia radica en que cuando ocurre un eclipse de Luna,
más de la mitad del planeta Tierra (la mitad nocturna) puede observarlo.
En cambio los eclipses solares solo son observables en la zona por donde el cono de sombra
de la Luna barre la superficie de la Tierra, que es una región mucho más pequeña.
Por eso, para un obsevador en un lugar fijo de la Tierra es mucho más frecuente ver un
eclipse de Luna que uno de Sol.
La velocidad de la Tierra en su órbita hace que mientras el Sol está cerca de un nodo, la Luna pueda pasar por un nodo y 2 semanas despúes por el otro. De esta forma ocurren un eclipse de Sol y luego uno de Luna, o al revés, primero uno de Luna y luego uno de Sol. Incluso a veces hay tiempo suficiente para que la Luna vuelva a pasar otra vez por el otro nodo, dando lugar a un tercer eclipse. En este caso puede ocurrir una secuencia de eclipses Sol-Luna-Sol, o Luna-Sol-Luna. Estas seguidilla de 2 ó 3 eclipses se denominan "temporadas de eclipses". Luego de una de estas "temporadas", el Sol (en realidad la Tierra en su movimiento orbital) tardará unos 6 meses en llegar al nodo opuesto y estará en condiciones de que ocurra una nueva temporada de eclipses. De este modo se tienen 2 temporadas de eclipses por año. Según como se combinen las 2 temporadas que haya en el año, podrán haber desde 4 hasta 6 eclipses por año. Rara vez puede haber 7 eclipses si la primer temporada ocurre muy a comienzos del año calendario.